Me cayó la locha

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Pero si aún tienes dudas, quédate un minuto, porque además te va a caer la primera locha.

En Venezuela decimos “me cayó la locha” cuando algo finalmente hace click. En otros países dicen me cayó el veinte, la ficha o la teja.

La locha era una moneda que en 1950 alcanzaba para comprar un pancito, que le decían pan de a locha.

La cosa es que cuando yo era chiquita ya no existían lochas. Pero había otro tipo de monedas que mi mamá me daba para comprar merienda en el colegio. Y cada vez que me sobraba una, la metía en la ranura de mi cochinito amarillo. Una alcancía que me encantaba sacudir para sentir su peso, pero sobre todo para escuchar el sonido que hacían las monedas. Porque era tal cual como escuchar una canción. Y mientras más monedas caían, más increíble la melodía.

Verás. Eso es justamente lo que pasa con las realizaciones. Una sola hace un sonidito. Pero cuando empiezan a caer varias, se arma toda una sinfonía con orquesta, coro y director incluido jeje.

Una sinfonía de nuevos puntos de vista que destruyen tus creencias artificiales y crean una nueva identidad. La que te empuja a tomar las decisiones que tu alma necesita.

Y esta es la primera LOCHA que quiero que te caiga:

Cuando tu identidad evoluciona, tu negocio evoluciona a la par. Porque es lo natural. ✨

Por eso es crucial que te caigan lochas. Y es lo que voy a hacer en cada correo.

Para que vayas llenando tu alcancía y la rompas con tu negocio.

PD. Por cierto, quizás alguna vez rompí mi cochinito, pero no lo recuerdo. Y si lo hice, tampoco tengo idea de qué hice con ese dinero. Pero de lo que estoy segura, es de lo que haría hoy si lo tuviera (y te recomiendo que lo hagas tú también).

Te lo cuento en el primer correo.

Haz que te caigan lochas directo a tu alcancía 🐖